Eduardo Ortega con el certificado que lo acredita como ciudadano de los Estados Unidos.
Todavía no arranca el beisbol de las Grandes Ligas y la voz en español de los Padres de San Diego, Eduardo Ortega, ya registró el primer jonrón en su libro de anotaciones de 2010.
Pero esta vez no se trata de beisbol, sino del libro de estadísticas de la vida del famoso comentarista de los Padres, quien el viernes 19 de febrero adquirió su ciudadanía estadounidense.
Ortega es conocido en el medio como una persona amable, sonriente y con un talento único para transmitir el beisbol.
Su frase de: “¡Hoooola que tal!...” en el inicio de sus emisiones es inimitable.
En su natal Tijuana inició la trayectoria de comentarista de beisbol, pero dio el salto a las Grandes Ligas y este año cumplirá 25 temporadas transmitiendo en este nivel.
En la ceremonia para recibir la ciudadanía estadounidense, a Ortega le ganó la emoción y se mostró muy solemne, tal y como lo ameritaba la ocasión.
“Estoy muy contento, siento una gran responsabilidad de seguir aportando con mi trabajo y hacerme presente en mi nuevo país”, dijo Ortega.
El cronista aseguró que siente mucho agradecimiento por este país que le dio la oportunidad de realizar el sueño americano a través de narrar partidos del mejor beisbol del mundo.
El comisionado de las Grandes Ligas, Bud Selig, le envió una carta personalizada a Ortega, felicitándolo y motivándolo por su decisión de convertirse en ciudadano estadounidense.
“Eres un ejemplo e inspiración para muchos, tu voz se ha escuchado alrededor del mundo, seguro es una experiencia de tu vida que jamás olvidarás”, dice uno de los párrafos de la carta que Selig envió a Ortega.
El comentarista de 45 años aseguró que siente una obligación de formar parte de los tiempos de cambio que vive el país.
“Ahora tengo derecho al voto y siento que las minorías podemos hacernos presentes con el privilegio de votar, por eso es importante adquirir la ciudadanía estadounidense cuando eres elegible”, dijo Ortega.
El comentarista obtuvo en 1989 permiso de residencia legal en los Estados Unidos y revalidó su permanencia dos veces cada 10 años.
“Siempre he sido una persona muy ocupada, viajando todo el tiempo, sentí miedo de no poder cumplir con la cita que me diera la oficina de inmigración”, apuntó.
Ortega explicó que debido a su carga de trabajo, utilizaba las noches para estudiar las 100 preguntas del cuestionario de historia de los Estados Unidos para hacerse ciudadano.
“Vale la pena”, manifestó Ortega, quien festejó su ciudadanía al lado de su familia, incluyendo a su madre, María Amparo, de 72 años.