La lluvia en España ha dejado a los toro flacos y faltos de casta.
MADRID — La lluvia en España es normalmente sinónimo de buenas noticias, pero en los últimos dos meses ha tenido consecuencias distintas: ha dejado a los toros delgados y melenudos y con las pezuñas hinchadas y adoloridas, lo que ha causado preocupación entre criadores y aficionados de las corridas.
En regiones del sur como Andalucía y Extremadura, donde se encuentran la mayoría de los criaderos de toros, el suelo ha quedado empapado, al igual que los toros, provocando un extraño e impredecible inicio de temporada de corridas.
Entre otros problemas, todo ese agua provoca que las pezuñas de los toros se hinchen y se suavicen y que sus articulaciones sean más sensibles, dificultando su movilidad.
"Pruébelo. Pase dos meses con sus pies en agua y ya verá como termina, incluso si lleva zapatos", dijo Alfonso Vázquez, capataz de Fuente Ymbro, un rancho de la provincia de Cádiz.
Además, los toros no comen pienso compuesto mojado y debido al mal tiempo, gastan más energía guardando calor. Todo esto significa que los toros que entrarán en las plazas estarán más delgados: unos 25 kilos (55 libras) menos del peso promedio, que puede ser de entre 450 kilos (1.000 libras) y 700 kilos (1.540 libras).
Nadie se preocupa de cara al verano y primavera porque el sol eventualmente aparecerá y lo secará todo. Pero la temporada acaba de empezar y en las arenas se acercan ya grandes corridas a las que acuden verdaderos aficionados, como la de Vistalegre cerca de Madrid este mes o la que ocurrirá durante el festival de Las Fallas en Valencia en marzo.
Un toro es duro y terco incluso cuando se siente adolorido pero no hay garantía contra la lentitud o falta de energía del animal.
"En estos momentos, estamos preocupados", dijo Vázquez a The Associated Press el viernes. "A medida que pasamos las primeras corridas de la temporada veremos en qué estado se encuentran los animales y cómo actúan".
Alvaro Núñez, dueño del rancho Núñez del Cuvillo, quien suministrará toros para futuras corridas, dijo que también ha notado que los animales han perdido un tremendo peso, hasta 30 kilos (70 libras), durante el transporte hasta la plaza, porque es complicado darles de comer durante el trayecto.
Los toros se dejan crecer un larga melena durante el invierno y a estas alturas los del sur ya la deberían haber perdido, pero aún la mantienen, dijo Vázquez.